“Un adiestrador para el perro” o “un psicólogo para el dueño”
Les voy a contar los problemas que tengo con mi dueño, no nos ponemos de acuerdo, discutimos, cada uno a su manera; yo le gruño y el me grita y me pega. Creo que la solución es encontrar un asesor para él que le enseñe de mi conducta.
“Me llamo bravo, soy de raza tamaño grande y tengo 12 meses”, no recuerdo cuando nací pero mi mamá me contó como fui creciendo.
Me dijo que la primer etapa de vida se llama neonatal y que se termina a los 15 días, mis ojos y mis oídos estaban cerrados, solo el olfato y el tacto estaban desarrollados; y mis movimientos al igual que mis necesidades eran solo por reflejo que se activaban con el lamido de ella, ¡como tomaba la teta ¡comía y después me pasaba durmiendo todo el día
Cuando cumplí 16 días entre en la 2° etapa llamada de transición que duró solo 7 días.
Aquí mis ojos se abrieron y comencé a ver lo que sucedía a mí alrededor, y luego me puse muy contento al escuchar voces, llantos y ladridos; de esta manera conocí a mi mama y a mis 5 hermanitos y 4 hermanitas, ¡a ellas le faltaba algo entre las piernitas que nosotros sí teníamos! Quise explorar un poquito fuera de mi casita llamada paridera, pero me caí una y otra vez porque no tenía equilibrio, claro mi mami me explicó que me faltaba todavía un desarrollo neurológico, pero yo no entendí nada y seguí como podía hacia otro lugar que no conocía. Hice pis y cacona en otro lado, yo solito sin la ayuda de mamá; mi cuerpo comenzó a cambiar y ya parecía con mis rasgos físicos a la raza de mami y papi. ¿Quienes son esos que me tocan y levantan a UPA? No los conozco.
En el día 22 las cosas cambiaron mucho pero mucho y en todos los aspectos. A medida que pasaban los días Yo me sentía más grande, mis dientes de leche empezaron a crecer y corríamos por todos lados, jugábamos a mordernos, tironear de trapos, dormíamos mucho menos que antes, yo estaba mas contento y con ganas de conocer toda la casa.
Estaba viviendo mi 3° etapa y la más importante en la vida de un cachorro. “crítica o de Socialización” (hasta los 4 meses)
Mama dijo que era normal que me pasara esto porque estas conductas, son innatas. Mi familia creció por que se agregaron personas a mi manada.
Pero todo sucedió de golpe, a los 45 días me separaron de mama y de mis hermanos, nunca los volví a ver. Me llevaron a una casa nueva, no conocía nada, estaba muy asustado y triste.
Al día siguiente un señor de guardapolvo blanco me pinchó la cola, ¡me dolió mucho! pero para mimarme a la hora de dormir me acostaban en la cama con ellos; parecía un peluche.
El tiempo fue pasando y de apoco fui conociendo mis nuevos dueños, enseguida recibí mi primer reto, porque hice caca en la cocina; ¡yo no sabía donde era mi lugar! ¡No me pusieron diarios como en mi otra casita!
Me dejaban solo todo el día, no tenía con quien jugar, los chicos estaban en la escuela entonces corría por todo el jardín y pisoteaba todas esas flores tan lindas, me encantaba hacer pozos en la tierra, igual que lo hacen mis ancestros los lobos o mis primos los perros en estado salvaje, las hembras excavan para fabricar su madriguera y los machos para esconder la comida que sobra; pero esto mi dueño no lo sabe porque cuando llegó a visitarme a la noche después de un largo día; solo recibí una gran paliza en vez de caricias y afecto. A los 6 meses era pesado y torpe, ya no dormía en la cama, porque gruñiá cuando querían bajarme, “Era mí cama”. Me ataron en el patio con una cadena corta la cual no me permitía moverme durante el día hasta que luego me soltaban por la noche; pero mi alegría hacía que corra desenfrenadamente por toda la casa sin darme cuenta que me llevaba todo por delante y saltaba sobre los chicos. ¡Otra vez a la cadena! Ahora también pasaba la noche atado. Nunca conocí la calle, nunca me relacionaron con nada ni nadie.
Los 2 meses siguientes esclavizados, potenciaron mi carácter. Mis dientes ya no eran los de leche, 42 piezas dentales desarrollaron mis fuertes mandíbulas. Las hormonas crecieron en mí y me sentía mas dominante, mi tamaño era mas prominente “ellos decían que estaba agresivo y no sabían porqué”, les ladraba a todo aquel que entraba a mi territorio y no dejaba tocarme, ya no me gustaban las caricias.¡Nunca las tuve¡
Pero alguien llegó para mediar entre nosotros y cambiar las cosas para una mejor convivencia. Era una persona que conocía sobre mis conductas, ¡yo lo reconocí enseguida! Él me dio el trato justo y le respondí. Esto a mi dueño lo sorprendió y reflexionó que yo no era malo como él pensaba, y comprendió en este tiempo, que no tuvo la información necesaria para mi mejor educación. Aprendió que no tuve la socialización adecuada, que no se cumplió como es debida y en su debido tiempo, no conocí los estímulos urbanos, Eje: el resto de mi especie, los ruidos fuertes provocados por los camiones, autos y colectivos, gatos saltando techos, niños corriendo, gente con vestimentas raras, sombrero, paraguas, pilotos, bolsos etc.
¡Los paseos diarios, el nuevo instructor y el mejor trato hicieron en mí un perro seguro y sin agresión hacia el resto, hoy estoy insertado en la sociedad, feliz de compartir con mi familia todos las tardes después de trabajar, yo cuido a los niños y recibo todo el afecto, el justo y necesario, cada uno en su lugar, con un lenguaje claro y afectivo!
¿Vos tenés el mismo problema? ¡Llamá a un psicólogo para tu dueño!
“Me llamo bravo soy de raza tamaño grande y tengo 12 meses” feliz de ser un perro equilibrado” |